martes, 27 de septiembre de 2016

Desigualdad en el mercado laboral español en un escenario global

He participado recientemente en el Encuentro internacional de políticas de desarrollo organizado por la Fundación Mujeres por África y la Fundación Areces (27 y 28 de septiembre) en el que se trataron asuntos relacionados con la desigualdad.

La excesiva desigualdad es un elemento que no solo pone en peligro la convivencia de las personas, cuestión suficiente para tenerlo muy en cuenta, sino que además limita las posibilidades de crecimiento de las economía y el desarrollo de las sociedades.

Mi (corta) intervención versó sobre la desigualdad en el mercado laboral español y en ella intenté en primer lugar elegir alguna de las muchas perspectivas de análisis. A continuación describí la grave situación española marcada por la destrucción de 4 millones de empleos por la crisis, pero también por la excesiva temporalidad y rotación, para después señalar algunas de las causas que la han provocado.

Es muy habitual identificar el proceso de intensa globalización como una de las principales causas que explican el incremento de desigualdad, al haber perjudicado a los antiguos trabajadores industriales de los países ricos y aquellos puestos de trabajo menos cualificados. El mayor uso de la tecnología ha profundizado el problema de éstos últimos. El famoso gráfico del elefante de Milanovic puede ser un resumen de esta perspectiva. No hay que olvidar, sin embargo que este proceso de globalización ha tenido millones de beneficiarios en los denominados países emergentes, sobre todo, de Asia y América Latina. Una consecuencia que ha reducido drásticamente la desigualdad a nivel mundial. El reparto de poder decidido en Bretton Woods (1945) ha saltado por los aires desde la legítima posición de querer mejorar de la mayor parte de la población mundial.

Por otra parte, tampoco hay que olvidar que a pesar del empeoramiento en el reparto de la nueva renta, los ciudadanos de los países ricos están situados en su mayoría en la decila de mayor renta a nivel mundial (posiblemente más cerca del 5% de los más ricos), al igual que en los países desarrollados también ha habido beneficiados, más allá del 1% más rico del país, por la mayor remuneración del trabajo más cualificado.

El problema estriba que la sociedad de los países avanzados (ricos) no han metabolizado este cambio y mantiene el planteamiento de que es posible acceder a bienes y servicios muy baratos mientras que se remunera mucho y bien su trabajo (y beneficio de la empresa). Una ecuación muy difícil de mantener.

Hay consenso en señalar el elevado desempleo como la causa principal del aumento de la desigualdas en España, de manera que la solución pasa por crear empleo en un escenario de mayor competencia global. La relación de medidas es extensa pero en la intervención me centré en las deficiencias del mercado de trabajo.

El mercado laboral español tiene sus propias deficiencias históricas que se han abordado de manera muy incompleta al manejar un diagnostico erróneo. Las decisiones tienen un déficit de hecho económico (sostenibilidad del aparato productivo) y un exceso de garantismo jurídico, que a diferencia de lo que pretenden sus defensores perjudica la estabilidad en el empleo de los trabajadores y el reparto más equilibrado de la renta. El marco laboral español tiene demasiadas normas generales (que no se cumplen) y un grave déficit de negociación colectiva, para conseguir más flexibilidad interna que permita la sostenibilidad de la empresa, mayor estabilidad en el empleo y una distribución de la renta más equilibrada.

En este terreno se echa de menos una mayor implicación de sindicatos y Patronal concentrando todos su recursos en esta materia.

Por otra parte, la falta de definición de una causa económica creíble para las partes, es decir que no derive casi obligatoriamente en el uso de los despidos improcedentes, es una limitación muy grave que por lo menos explica parcialmente, el abuso de la temporalidad.

La composición de un salario variable suficiente que fluctúe con el ciclo económico y de inversiones permitiría conseguir un elemento de ajuste casi automático de los costes laborales, para evitar la habitual reducción de empleos a la que asiste la sociedad española con la llegada de las crisis. La relación obviamente debe ser simétrica en los momentos malos y buenos del ciclo y, el agotamiento de ese colchón podría considerarse la causa económica antes de aplicar un despido.

La pregunta sobre un potencial desequilibrio en la distribución de la renta a favor de los beneficios empresariales está continuamente en la cabeza de los trabajadores, por eso la negociación colectiva al aumentar la transparencia en la información y la participación de los asalariados en la empresa puede reducir el conflicto que siempre subyace en el proceso de asignación de la renta.

Estos cambios en la negociación colectiva junto con las debidas inversiones en aquellos factores son más influencia sobre el valor añadido de los productos, pueden y deben estar acompañados por aportaciones de la sociedad (vía impuestos) para asegurar unos ingresos mínimos a los trabajadores.
Algunas ocupaciones de bajo valor añadido no generan suficientes ingresos para pagar una cantidad mínima de salario y permitir la supervivencia de la empresa. Si queremos que existan esos trabajos habrá que buscar la solución, desde la consciencia del peligro que supone una medida como esa en una sociedad como la española en la que todavía hay demasiada picaresca.

El reto de reducir la desigualdad es enorme porque es muy complejo. Se trata de preservar y potenciar los avances en la reducción de la desigualdad a nivel mundial a la vez que se limita la brecha a nivel personal. Desafortunadamente (o puede que sea por el mal desempeño de la política), falta mucha pedagogía para afrontarlo desde una visión global construida desde la coherencia. Como tema complejo no puede tener soluciones sencillas. Sí tiene, desgraciadamente, soluciones simples que invaden cada vez el terreno de la política. Son soluciones populistas que, de una forma u otra, se sustentan en la vuelta al proteccionismo apoyándose en economías cerradas que no son solución a medio plazo para nuestros países pero además, limitaría el fenómeno redistributivo a nivel mundial. En este sentido es curioso observar que posiciones de izquierda radical conviven con las más de derechas para reclamar escenarios parecidos.  

Aquí podéis encontrar mi presentación en power point del citado Encuentro sobre un tema básico para determinar la primera distribución de la renta: las desigualdades en el mercado laboral.


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